Confirmar viabilidad
Confirmar si la combinación de cirugía citorreductora y HIPEC es una alternativa viable.
En Quenet-Torrent Institute contamos con una unidad especializada en el abordaje quirúrgico de la carcinomatosis peritoneal, una forma avanzada de diseminación tumoral. Hacemos cirugía de citorreducción, con o sin HIPEC, con un equipo multidisciplinar.
CONTACTAR CON ESPECIALISTALa carcinomatosis peritoneal se trata con cirugía citorreductora completa (CRS) y HIPEC en pacientes seleccionados. En Quenet-Torrent Institute (Centro Médico Teknon Barcelona · Hospital Memorial Publio Cordón Madrid), el equipo dirigido por el Dr. François Quenet (investigador principal del ensayo PRODIGE-7, The Lancet Oncology 2021) y el Dr. Juan José Torrent acumula más de 3.000 procedimientos CRS+HIPEC.
Qué es la carcinomatosis peritoneal, cómo se trata y qué puede aportar la cirugía en una unidad especializada.
La carcinomatosis peritoneal ocurre cuando células tumorales se diseminan por el peritoneo, la membrana que recubre la cavidad abdominal y sus órganos. Esta diseminación puede originarse a partir de distintos tipos de cáncer, siendo los más frecuentes el colorrectal, gástrico, de ovario, mesotelioma peritoneal y tumores apendiculares como el pseudomixoma peritoneal.
Se trata de una condición avanzada, aunque no necesariamente terminal. Hoy existen tratamientos con intención curativa, sobre todo cuando la cirugía se combina con HIPEC en casos de pseudomixoma peritoneal, mesotelioma peritoneal y cáncer de ovario.
La carcinomatosis peritoneal puede manifestarse con distensión abdominal progresiva, acumulación de líquido en el abdomen (ascitis), dolor o molestias abdominales difusas, saciedad precoz, pérdida de apetito y de peso, y alteración del tránsito intestinal que en casos avanzados puede llegar a una obstrucción parcial o completa. La fatiga intensa es también un síntoma frecuente en estos pacientes.
En muchos casos, los síntomas aparecen durante el seguimiento de un cáncer digestivo o ginecológico ya diagnosticado previamente. Cuando se presentan de forma combinada, o cuando en una revisión de control se detectan signos de nueva diseminación, conviene consultar pronto con un equipo especializado en oncología peritoneal para valorar las opciones de tratamiento.
La carcinomatosis peritoneal se produce por la diseminación de células tumorales desde un tumor primario hacia el peritoneo. Los orígenes más frecuentes son los tumores digestivos (colon, recto, estómago, apéndice y páncreas), los tumores ginecológicos (principalmente el cáncer de ovario), el mesotelioma peritoneal primario y el pseudomixoma peritoneal de origen apendicular.
El riesgo de desarrollar carcinomatosis peritoneal depende en gran medida de las características del tumor de origen: la afectación de la serosa, la perforación tumoral durante la evolución o la cirugía, y un estadio avanzado en el momento del diagnóstico inicial son factores que aumentan la probabilidad de diseminación peritoneal. Conocer estos factores ayuda a orientar el seguimiento oncológico y a detectar antes la afectación peritoneal.
Solicitar una segunda opinión médica no constituye una desconfianza, sino una actitud responsable ante un diagnóstico complejo.
Confirmar si la combinación de cirugía citorreductora y HIPEC es una alternativa viable.
Contrastar opciones cuando inicialmente solo se ha propuesto tratamiento paliativo.
Evaluar la experiencia y resultados del centro propuesto.
Comprobar que el tratamiento propuesto se ajusta a la evidencia actual.
En patologías como la carcinomatosis peritoneal, el tiempo importa, pero también importa decidir con buena información.
El tratamiento más eficaz para esta patología es la cirugía de citorreducción, que busca eliminar toda enfermedad macroscópica visible, seguida en ocasiones de HIPEC, una perfusión de quimioterapia calentada directamente en la cavidad abdominal.
Se efectúa en un solo acto quirúrgico, bajo anestesia general.
Permite la aplicación de quimioterapia localizada a alta temperatura, lo que incrementa su eficacia sobre las células tumorales residuales, sin la toxicidad sistémica habitual.
Está indicado exclusivamente en pacientes seleccionados, tras evaluación por un comité oncológico.
En Quenet-Torrent Institute se estudia cada caso en detalle para decidir si el tratamiento es viable.
El Dr. Juan José Torrent Correa explica cómo se aborda la carcinomatosis peritoneal mediante una estrategia multidisciplinar que puede combinar tratamiento sistémico, cirugía de citorreducción y quimioterapia intraperitoneal hipertérmica.
El ensayo PRODIGE 7, dirigido por el Dr. François Quénet y publicado en The Lancet Oncology, comparó la cirugía de citorreducción sola frente a la citorreducción asociada a HIPEC con oxaliplatino en pauta corta, en pacientes con metástasis peritoneales de origen colorrectal. Con ese protocolo concreto, la HIPEC no aumentó la supervivencia global y se asoció a una mayor frecuencia de complicaciones postoperatorias tardías.
La lectura relevante del estudio no es que la cirugía deje de tener sentido, sino la contraria: ambos grupos superaron los 40 meses de supervivencia mediana, muy por encima de lo esperable con tratamiento sistémico aislado. Lo que sostiene ese resultado es la citorreducción completa, es decir, la capacidad real de retirar toda la enfermedad visible. La técnica quirúrgica y la selección del paciente pesan más que el añadido de la perfusión.
Un análisis internacional publicado en BJS Open en 2024, sobre más de 2.000 pacientes, encontró resultados variables entre distintos regímenes de HIPEC, pero su carácter retrospectivo impide concluir la superioridad de ninguno. Por eso en Quenet-Torrent Institute la HIPEC no se aplica de forma automática: se indica según el origen del tumor, el protocolo disponible, los tratamientos previos y la valoración del comité.
El índice de carcinomatosis peritoneal es la herramienta estándar para medir cuánta enfermedad hay y dónde está. Divide el abdomen en 13 regiones y puntúa en cada una el tamaño de los implantes tumorales, de 0 a 3, hasta un máximo de 39 puntos.
Una puntuación baja indica enfermedad más limitada y, por tanto, mayor probabilidad de lograr una citorreducción completa. Pero no existe una cifra que indique o contraindique la cirugía de forma automática: la localización de los implantes puede pesar tanto como el número. Un PCI moderado con afectación difusa del intestino delgado y su mesenterio puede ser mucho menos operable que un PCI más alto concentrado en zonas accesibles.
Conviene además saber que las pruebas de imagen tienden a infravalorar el PCI real, porque los implantes milimétricos no siempre se ven. El índice definitivo se establece en el quirófano, durante la exploración.
No queda enfermedad visible tras la cirugía. Es el objetivo del procedimiento y el escenario asociado a mejores resultados a largo plazo.
Persisten nódulos residuales menores de 2,5 mm, un tamaño en el que la quimioterapia intraperitoneal aún puede penetrar. Se considera citorreducción completa.
Queda enfermedad residual de mayor tamaño. En esta situación el beneficio de la HIPEC no está demostrado y la estrategia se replantea.
0 si no hay tumor, 1 si mide menos de 5 mm, 2 hasta 5 cm y 3 por encima de 5 cm o si hay confluencia de implantes.
La selección es la parte más determinante de todo el proceso. Estos son los factores que el comité valora antes de proponer una cirugía de citorreducción, con o sin HIPEC.
Cuánta enfermedad hay y en qué regiones del abdomen se encuentra, más allá de la puntuación global del PCI.
Si es realista retirar toda la enfermedad visible, o prácticamente toda. Si no lo es, la cirugía pierde su intención curativa.
La afectación difusa del intestino delgado, su mesenterio o el pedículo hepático suele ser el límite técnico real del procedimiento.
La presencia de metástasis hepáticas, pulmonares o ganglionares no excluye automáticamente, pero cambia la estrategia y el orden de los tratamientos.
Características histológicas y moleculares del tumor de origen, que anticipan cómo se va a comportar la enfermedad a medio plazo.
Cómo ha respondido la enfermedad a la quimioterapia sistémica administrada antes. Una progresión durante el tratamiento es un dato pronóstico de peso.
Es una intervención larga y exigente. La reserva funcional, cardiorrespiratoria y nutricional del paciente condiciona la indicación.
La decisión final pondera el beneficio esperable frente al riesgo quirúrgico individual, y se toma siempre en comité multidisciplinar.
Antes de proponer una cirugía es necesario estimar con la mayor precisión posible la extensión real de la enfermedad. El estudio se construye por capas, añadiendo pruebas solo cuando aportan información que puede cambiar la decisión.
Prueba inicial estándar, con contraste y protocolo abdominal completo. Permite una primera estimación de la extensión y descartar enfermedad a distancia.
En casos seleccionados. Aporta mejor definición de los implantes peritoneales pequeños y de la afectación del intestino delgado.
Útil sobre todo para detectar enfermedad fuera del abdomen, aunque su sensibilidad para implantes peritoneales milimétricos es limitada.
Cuando persisten dudas relevantes sobre la extensión real. Permite ver directamente la cavidad, estimar el PCI y evitar una laparotomía innecesaria.
La HIPEC no sustituye a la quimioterapia intravenosa. Son tratamientos con radios de acción distintos: la HIPEC actúa de forma local dentro de la cavidad abdominal, mientras que el tratamiento sistémico alcanza todo el organismo, incluida la enfermedad que pudiera existir fuera del peritoneo.
En la mayoría de casos ambos se combinan dentro de una misma estrategia. La quimioterapia previa a la cirugía permite además observar cómo se comporta la enfermedad, lo que es en sí mismo un criterio de selección: un tumor que responde ofrece un escenario quirúrgico muy distinto al de un tumor que progresa pese al tratamiento.
El Instituto dispone de equipamiento específico para procedimientos de alta complejidad.
Los equipos de perfusión HIPEC permiten controlar con precisión la temperatura y la concentración del fármaco.
Instrumental quirúrgico específico para peritonectomías complejas.
Sistemas de imagen intraoperatoria y herramientas de planificación 3D para preparar y guiar la cirugía.
Plataformas de seguimiento digital para el control evolutivo y postoperatorio del paciente.
En Quenet-Torrent te acompañamos durante todo el proceso, desde la valoración inicial del caso hasta el seguimiento tras la cirugía.
Nos dedicamos al tratamiento del cáncer avanzado y metastásico, con técnicas como la citorreducción con HIPEC o la PIPAC, que no todos los centros ofrecen.
Cirujanos, oncólogos, radiólogos, nutricionistas y psicólogos valoran tu caso de forma conjunta.
Seguimos la evidencia publicada y parte de ella la ha generado el propio equipo: el Dr. François Quénet dirigió el ensayo PRODIGE 7.
Disponemos de equipos de perfusión HIPEC, cirugía robótica e imagen intraoperatoria, que permiten intervenciones precisas y, cuando es posible, menos invasivas.
Te explicamos cada paso del tratamiento y resolvemos tus dudas durante todo el proceso.
La carcinomatosis peritoneal puede originarse a partir de diferentes tipos de cáncer. Cada uno requiere un enfoque terapéutico específico.
Diseminación peritoneal originada en tumores de colon o recto. Tratamiento combinado con cirugía citorreductora.
Más información sobre carcinomatosis de origen colorrectalAfectación peritoneal secundaria a cáncer de ovario. Alta respuesta a cirugía citorreductora con HIPEC.
Más información sobre carcinomatosis de origen ováricoIncluye el pseudomixoma peritoneal, uno de los orígenes con mejores resultados a largo plazo.
Más información sobre carcinomatosis de origen apendicularDiseminación peritoneal por cáncer gástrico. Requiere selección cuidadosa de candidatos.
Más información sobre carcinomatosis de origen gástricoTumor primario del peritoneo. Tratamiento especializado con potencial curativo en casos seleccionados.
Más información sobre mesotelioma peritonealEstas son las técnicas que utilizamos en el tratamiento de la carcinomatosis peritoneal.
Quimioterapia intraperitoneal hipertérmica. Técnica de referencia combinada con cirugía citorreductora.
Más información sobre HIPECQuimioterapia intraperitoneal presurizada en aerosol. Opción para casos no candidatos a cirugía radical.
Más información sobre PIPACAbordaje mínimamente invasivo para diagnóstico y tratamiento de carcinomatosis peritoneal.
Más información sobre cirugía robóticaNo existe una cifra única, y desconfía de quien te la dé sin haber visto tu caso. El pronóstico en la carcinomatosis peritoneal depende sobre todo de tres variables: el origen del tumor primario, la extensión de la enfermedad medida por el PCI y, por encima de todo, si se logra o no una citorreducción completa.
Ese último factor es el que más cambia el escenario. En pacientes bien seleccionados en los que se consigue retirar toda la enfermedad visible, los resultados publicados se sitúan muy por encima de los del tratamiento sistémico aislado, y en torno al 20% de los casos puede alcanzarse la curación. En el ensayo PRODIGE 7, con enfermedad peritoneal de origen colorrectal y citorreducción completa, la supervivencia mediana superó los 40 meses en ambos grupos del estudio.
El origen del tumor también marca diferencias importantes. El pseudomixoma peritoneal y el mesotelioma peritoneal presentan los mejores resultados a largo plazo; la carcinomatosis de origen ovárico y la colorrectal ocupan una posición intermedia; la de origen gástrico es la más exigente en cuanto a selección.
Trasladar estas cifras a un caso concreto requiere revisar las pruebas, la histología y la evolución previa. Es exactamente el objetivo de una segunda opinión en una unidad especializada.
La cirugía de citorreducción con HIPEC es un procedimiento de alta complejidad, y explicarlo con transparencia forma parte del tratamiento. La intervención dura habitualmente entre 6 y 12 horas en un solo acto quirúrgico.
Según la magnitud del procedimiento, las primeras horas pueden transcurrir en la unidad de cuidados intensivos. El ingreso hospitalario se sitúa de forma orientativa entre 7 y 14 días, aunque depende de la extensión de la cirugía y de la evolución individual. Tras el alta suelen ser necesarias varias semanas para recuperar fuerza, apetito y capacidad para las actividades cotidianas.
Como toda cirugía mayor abdominal, conlleva riesgos que deben conocerse: infección, sangrado, complicaciones respiratorias, trombosis, alteraciones de la función renal, retraso en la recuperación del tránsito intestinal, problemas de cicatrización en las uniones digestivas y efectos derivados de los fármacos empleados en la HIPEC. La experiencia acumulada del equipo y el volumen de casos son factores que se asocian de forma consistente a menores tasas de complicaciones graves, pero no las eliminan.
El seguimiento tras el alta incluye la revisión de la cicatrización, el análisis de los resultados anatomopatológicos definitivos y la decisión sobre el tratamiento sistémico posterior.
Que una citorreducción completa no sea viable no significa que no haya nada que hacer. Significa que el objetivo cambia: se pasa de una intención potencialmente curativa a un control de la enfermedad orientado a ganar tiempo y calidad de vida.
En ese escenario el tratamiento sistémico sigue siendo el eje, y en casos seleccionados puede plantearse la PIPAC, una administración de quimioterapia en aerosol presurizado por vía laparoscópica, mucho menos agresiva que la cirugía citorreductora y repetible en varias sesiones. Es especialmente útil en el control de la ascitis y de los síntomas asociados a la diseminación peritoneal.
Una valoración inicialmente desfavorable no siempre es definitiva. Si la enfermedad responde bien al tratamiento sistémico, un caso puede reevaluarse y llegar a convertirse en quirúrgico.
Cirujanos y oncólogos que valoran y tratan la carcinomatosis peritoneal en Quenet-Torrent Institute.
Cirujano oncológico
Ver doctor: Dr. François Quenet"Como cirujano oncológico dedicado durante décadas al tratamiento de la carcinomatosis peritoneal, considero que nuestra misión principal es transformar el enfoque hacia esta fase de la enfermedad."
Cirujano oncológico
Ver doctor: Dr. Juan José Torrent"La clave del éxito reside en tres pilares: selección meticulosa de candidatos, dominio de técnicas especializadas y equipo multidisciplinar experto."
Cirujano oncológico
Ver doctor: Prof. Luis González Bayón"La carcinomatosis peritoneal no es una única enfermedad, sino un espectro de escenarios clínicos que requieren abordajes individualizados."
Cirujano oncológico
Ver doctor: Dr. Pablo Lozano Lominchar"Cada decisión intraoperatoria cuenta: máxima radicalidad oncológica con el mínimo impacto funcional."
Oncóloga médica
Ver doctora"La cirugía de carcinomatosis solo tiene sentido dentro de una estrategia global donde tratamientos sistémicos se coordinan con la intervención."
Respuestas a las dudas más comunes sobre diagnóstico, tratamiento y pronóstico.
No. Es una enfermedad avanzada, pero en pacientes seleccionados la cirugía de citorreducción, asociada o no a HIPEC, puede plantearse con intención potencialmente curativa. En torno al 20% de los pacientes bien seleccionados alcanza la curación, aunque siempre persiste un riesgo de recaída que obliga a mantener el seguimiento.
No. La citorreducción es la cirugía que retira todos los implantes tumorales visibles del peritoneo y de los órganos afectados. La HIPEC es una perfusión de quimioterapia caliente que se administra a continuación, dentro de la cavidad abdominal, dirigida a la enfermedad microscópica que la cirugía no puede ver. Son dos pasos distintos del mismo acto quirúrgico.
No, aunque sea una idea muy extendida. La indicación depende del origen del tumor, del protocolo disponible y de los tratamientos previos. El ensayo PRODIGE 7 mostró que, en enfermedad colorrectal con oxaliplatino en pauta corta, añadir HIPEC no mejoró la supervivencia. Lo determinante es lograr una citorreducción completa, no la técnica que se le añada.
No. La HIPEC actúa solo dentro del abdomen; la quimioterapia intravenosa alcanza todo el organismo, incluida la enfermedad que pudiera existir fuera del peritoneo. Son tratamientos complementarios y suelen combinarse en una misma estrategia, con la quimioterapia sistémica antes o después de la cirugía según el origen del tumor y la respuesta previa.
No. La cirugía solo se indica cuando es posible retirar toda la enfermedad visible con un riesgo asumible. La decisión se toma en comité multidisciplinar valorando la extensión y distribución de la enfermedad, la afectación del intestino delgado y su mesenterio, la biología del tumor, la respuesta a tratamientos previos y el estado general y nutricional.
Es la escala que cuantifica la extensión de la enfermedad peritoneal. Divide el abdomen en 13 regiones y puntúa el tamaño de los implantes en cada una, hasta un máximo de 39. Una puntuación baja se asocia a más probabilidad de citorreducción completa, pero ninguna cifra indica o contraindica la cirugía por sí sola.
Es una cirugía mayor abdominal y sus riesgos deben conocerse antes de decidir. Los principales son infección, sangrado, complicaciones respiratorias, trombosis, alteraciones renales, retraso del tránsito intestinal, problemas de cicatrización en las uniones digestivas y efectos de los fármacos de la HIPEC. El volumen de casos del equipo se asocia a menos complicaciones graves.
Habitualmente entre 6 y 12 horas, en un solo acto quirúrgico bajo anestesia general. La duración depende de la complejidad del caso y del número de peritonectomías y resecciones necesarias. Si se añade HIPEC, la perfusión suma entre 30 y 90 minutos dentro de la misma intervención, sin que el paciente vuelva a quirófano.
De forma orientativa, entre 7 y 14 días, con un paso inicial por cuidados intensivos según la magnitud de la intervención. Tras el alta suelen hacer falta varias semanas para recuperar fuerza, apetito y actividad habitual. Los protocolos de recuperación intensificada, con movilización y nutrición precoces, acortan ambos periodos.
Sí, en pacientes seleccionados con una recurrencia limitada y buen estado general. La reintervención se valora con los mismos criterios que la primera: posibilidad real de citorreducción completa y equilibrio entre riesgo y beneficio. Pesan además el tiempo transcurrido desde la cirugía anterior y la respuesta al tratamiento sistémico recibido entre ambas.
El pseudomixoma peritoneal y el mesotelioma peritoneal son los que presentan mejores resultados a largo plazo. La carcinomatosis de origen ovárico y la colorrectal ocupan una posición intermedia, con beneficio demostrado en pacientes bien seleccionados. La de origen gástrico es la que exige la selección más estricta, por su comportamiento biológico más agresivo.
El objetivo pasa a ser el control de la enfermedad y de los síntomas. El tratamiento sistémico sigue siendo el eje y, en casos seleccionados, puede plantearse la PIPAC, una quimioterapia en aerosol presurizado administrada por laparoscopia, repetible en varias sesiones. Si la enfermedad responde bien, un caso inicialmente no quirúrgico puede reevaluarse.
Más de 3.000 procedimientos de citorreducción con HIPEC y un equipo internacional multidisciplinar con protocolos alineados con la evidencia más reciente. Parte de esa evidencia la ha generado el propio equipo: el Dr. François Quénet dirigió el ensayo PRODIGE 7, sobre el tratamiento de las metástasis peritoneales de origen colorrectal.
Operamos en dos hospitales privados de España. El mismo equipo médico te atiende en Madrid y en Barcelona, con los mismos protocolos quirúrgicos y oncológicos.
Hospital privado en Pozuelo de Alarcón con equipo multidisciplinar especializado en cirugía oncológica digestiva.
Ver Hospital Memorial Publio Cordón
Hospital privado de Barcelona donde el equipo realiza cirugía oncológica de alta complejidad.
Ver Centro Médico TeknonMaravilloso equipo quirúrgico, de lo mejor que hay. El Dr. Torrent (experto en carcinomatosis peritoneal) es un cirujano excepcional y mejor persona. Su coordinadora súper amable, rápida y eficiente. El trato humano es estupendo y los resultados también. Esto es de vital importancia para los pacientes con cáncer.
A mi padre en la Salud pública le daban un año de vida máximo. Solo le daban un tratamiento de quimio y ninguna esperanza, decían que era imposible, que no se podía hacer nada por él. Tenía varios tumores dentro del saco peritoneal con metástasis. Un año y medio después está limpio, totalmente curado. En el último PET (prueba de imagen) ha salido limpio. Estamos muy contentos. Gracias al Dr. Torrent y su equipo. GRACIAS.
Excelentes profesionales, en especial el Dr. Torrent, pendiente en todo momento de la paciente (mi esposa), operada de pseudomixoma peritoneal. Nos ayudaron con todas nuestras necesidades puesto que veníamos de fuera de Barcelona. Gracias Elisabeth. Estamos muy agradecidos al Quenet Torrent Institute, gracias por todo.
Soy una paciente de 63 años. Me detectan un cáncer de la glándula suprarrenal y me dicen que no hay nada que hacer. Busco una segunda opinión y me hablan del equipo Quenet Torrent, especialistas en operaciones complejas. El doctor Torrent, desde el primer momento, me dice que pueden operarme. Me intervienen y me extraen una gran masa tumoral. Estuve una semana en la UCI y un mes en planta. Cada día pasaba mañana y tarde, daba igual sábado que domingo. No hay que arrojar la toalla. Soy feliz por haber encontrado a estos profesionales que me han devuelto la vida. Gracias.
Muchísimas gracias por vuestra atención. El Doctor Torrent siempre atento, implicado y resolutivo. El personal en la recepción muy agradable y siempre dando la mejor opción. RECOMENDABLE 100%. GRACIAS.
El Dr. Torrent me ayudó a tomar la mejor decisión en un momento difícil. Pienso que es un gran profesional y una persona que es capaz de acompañar y ponerse en el lugar del otro. Gracias por todo.
Tengo carcinomatosis peritoneal. Enviando mi diagnóstico a todos los centros, prácticamente todos coincidían en una quimio paliativa con poco tiempo de supervivencia ya que tenía un tipo de células muy agresivas. Hasta que llegamos al Dr. Quenet, Dr. Torrent y su equipo. Solo puedo confirmar lo que su currículo anuncia: están muy lejos del resto. Me salvaron la vida, ya que en la operación no se daban las células dañinas que todos diagnosticaban y por las que no me operaban. Esta intervención se ha convertido en la mejor inversión de mi vida.
La decisión más acertada de mi vida fue encontrar a este buenísimo equipo de cirujanos que le salvaron la vida a mi marido. En una prestigiosa clínica internacional de Madrid lo desahuciaban con una carcinomatosis peritoneal avanzada a causa de un cáncer apendicular y gracias a ellos, que son los mejores profesionales en este campo, lo intervinieron y con mucho éxito. Un postoperatorio perfecto, sin ninguna complicación, porque en todo momento estuvieron pendientes de su evolución. Tienen una gran cualidad: desde el principio fueron muy sinceros y cercanos. Solo puedo estar muy agradecida, fuimos a ganar tiempo y gracias a ellos mi marido recuperó su vida.
El Dr. Torrent es un brillante cirujano y un médico muy cercano y cordial, que en su trato deja entrever todas esas cualidades que hacen de él una gran persona y profesional: perseverancia, curiosidad innata y ganas de aprender, humildad, sinceridad y empatía. Pasar por una operación es sin duda una experiencia intensa, a nivel físico y emocional, en la que surgen ansiedades y uno se siente muy vulnerable. Siendo todo eso normal, puedo afirmar que como ex paciente suya su cuidado y profesionalidad durante todo el proceso fueron absolutamente excepcionales. Me sentí muy acompañada por él, con la confianza de saber que estaba en las mejores manos. Siempre le estaré agradecida. Moltes gràcies Dr. Torrent!
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