Confirmar viabilidad
Confirmar si la combinación de cirugía citorreductora y HIPEC es una alternativa viable.
En Quenet-Torrent Institute contamos con una unidad especializada en el abordaje quirúrgico de la carcinomatosis peritoneal, una forma avanzada de diseminación tumoral. Combinamos cirugía de citorreducción, con o sin HIPEC, en un entorno multidisciplinario y con tecnología de alta complejidad.
CONTACTAR CON ESPECIALISTALa carcinomatosis peritoneal se trata con cirugía citorreductora completa (CRS) y HIPEC en pacientes seleccionados. En Quenet-Torrent Institute (Centro Médico Teknon Barcelona · Hospital Memorial Publio Cordón Madrid), el equipo dirigido por el Dr. François Quenet (investigador principal del ensayo PRODIGE-7, JCO 2021) y el Dr. Juan José Torrent acumula más de 500 procedimientos CRS+HIPEC.
Una explicación clara y concisa sobre qué es la carcinomatosis peritoneal, cómo se trata y cuáles son los beneficios del abordaje quirúrgico especializado.
La carcinomatosis peritoneal ocurre cuando células tumorales se diseminan por el peritoneo, la membrana que recubre la cavidad abdominal y sus órganos. Esta diseminación puede originarse a partir de distintos tipos de cáncer, siendo los más frecuentes el colorrectal, gástrico, de ovario, mesotelioma peritoneal y tumores apendiculares como el pseudomixoma peritoneal.
Se trata de una condición avanzada, aunque no necesariamente terminal. Los avances en cirugía oncológica han hecho posible ofrecer alternativas reales de tratamiento con intención curativa, particularmente cuando se asocian a la técnica HIPEC en casos de pseudomixoma peritoneal, mesotelioma peritoneal y cáncer de ovario.
La carcinomatosis peritoneal puede manifestarse con distensión abdominal progresiva, acumulación de líquido en el abdomen (ascitis), dolor o molestias abdominales difusas, saciedad precoz, pérdida de apetito y de peso, y alteración del tránsito intestinal que en casos avanzados puede llegar a una obstrucción parcial o completa. La fatiga intensa es también un síntoma frecuente en estos pacientes.
En muchos casos, los síntomas aparecen durante el seguimiento de un cáncer digestivo o ginecológico ya diagnosticado previamente. Cuando se presentan de forma combinada, o cuando en una revisión de control se detectan signos de nueva diseminación, es fundamental consultar con un equipo especializado en oncología peritoneal para una valoración precoz que permita evaluar las opciones terapéuticas disponibles.
La carcinomatosis peritoneal se produce por la diseminación de células tumorales desde un tumor primario hacia el peritoneo. Los orígenes más frecuentes son los tumores digestivos (colon, recto, estómago, apéndice y páncreas), los tumores ginecológicos (principalmente el cáncer de ovario), el mesotelioma peritoneal primario y el pseudomixoma peritoneal de origen apendicular.
El riesgo de desarrollar carcinomatosis peritoneal depende en gran medida de las características del tumor de origen: la afectación de la serosa, la perforación tumoral durante la evolución o la cirugía, y un estadio avanzado en el momento del diagnóstico inicial son factores que aumentan la probabilidad de diseminación peritoneal. La comprensión de estos factores resulta clave para el seguimiento oncológico y la detección temprana de la afectación peritoneal.
Solicitar una segunda opinión médica no constituye una desconfianza, sino una actitud responsable ante un diagnóstico complejo.
Confirmar si la combinación de cirugía citorreductora y HIPEC es una alternativa viable.
Contrastar opciones cuando inicialmente solo se ha propuesto tratamiento paliativo.
Evaluar la experiencia y resultados del centro propuesto.
Asegurarse de estar recibiendo el tratamiento más actualizado y eficaz disponible.
En patologías como la carcinomatosis peritoneal, el tiempo es un factor crucial, pero lo es también tomar decisiones informadas y fundamentadas.
El tratamiento más eficaz para esta patología es la cirugía de citorreducción, que busca eliminar toda enfermedad macroscópica visible, seguida en ocasiones de HIPEC, una perfusión de quimioterapia calentada directamente en la cavidad abdominal.
Se efectúa en un solo acto quirúrgico, bajo anestesia general.
Permite la aplicación de quimioterapia localizada a alta temperatura, lo que incrementa su eficacia sobre las células tumorales residuales, sin la toxicidad sistémica habitual.
Está indicado exclusivamente en pacientes seleccionados, tras evaluación por un comité oncológico.
En Quenet-Torrent Institute, se realiza una valoración exhaustiva de cada caso con el fin de determinar la viabilidad del tratamiento.
El Dr. Juan José Torrent Correa explica cómo se aborda la carcinomatosis peritoneal mediante una estrategia multidisciplinar que puede combinar tratamiento sistémico, cirugía de citorreducción y quimioterapia intraperitoneal hipertérmica.
El ensayo PRODIGE 7, dirigido por el Dr. François Quénet y publicado en The Lancet Oncology, comparó la cirugía de citorreducción sola frente a la citorreducción asociada a HIPEC con oxaliplatino en pauta corta, en pacientes con metástasis peritoneales de origen colorrectal. Con ese protocolo concreto, la HIPEC no aumentó la supervivencia global y se asoció a una mayor frecuencia de complicaciones postoperatorias tardías.
La lectura relevante del estudio no es que la cirugía deje de tener sentido, sino la contraria: ambos grupos superaron los 40 meses de supervivencia mediana, muy por encima de lo esperable con tratamiento sistémico aislado. Lo que sostiene ese resultado es la citorreducción completa, es decir, la capacidad real de retirar toda la enfermedad visible. La técnica quirúrgica y la selección del paciente pesan más que el añadido de la perfusión.
Un análisis internacional publicado en BJS Open en 2024, sobre más de 2.000 pacientes, encontró resultados variables entre distintos regímenes de HIPEC, pero su carácter retrospectivo impide concluir la superioridad de ninguno. Por eso en Quenet-Torrent Institute la HIPEC no se aplica de forma automática: se indica según el origen del tumor, el protocolo disponible, los tratamientos previos y la valoración del comité.
El índice de carcinomatosis peritoneal es la herramienta estándar para medir cuánta enfermedad hay y dónde está. Divide el abdomen en 13 regiones y puntúa en cada una el tamaño de los implantes tumorales, de 0 a 3, hasta un máximo de 39 puntos.
Una puntuación baja indica enfermedad más limitada y, por tanto, mayor probabilidad de lograr una citorreducción completa. Pero no existe una cifra que indique o contraindique la cirugía de forma automática: la localización de los implantes puede pesar tanto como el número. Un PCI moderado con afectación difusa del intestino delgado y su mesenterio puede ser mucho menos operable que un PCI más alto concentrado en zonas accesibles.
Conviene además saber que las pruebas de imagen tienden a infravalorar el PCI real, porque los implantes milimétricos no siempre se ven. El índice definitivo se establece en el quirófano, durante la exploración.
No queda enfermedad visible tras la cirugía. Es el objetivo del procedimiento y el escenario asociado a mejores resultados a largo plazo.
Persisten nódulos residuales menores de 2,5 mm, un tamaño en el que la quimioterapia intraperitoneal aún puede penetrar. Se considera citorreducción completa.
Queda enfermedad residual de mayor tamaño. En esta situación el beneficio de la HIPEC no está demostrado y la estrategia se replantea.
0 si no hay tumor, 1 si mide menos de 5 mm, 2 hasta 5 cm y 3 por encima de 5 cm o si hay confluencia de implantes.
La selección es la parte más determinante de todo el proceso. Estos son los factores que el comité valora antes de proponer una cirugía de citorreducción, con o sin HIPEC.
Cuánta enfermedad hay y en qué regiones del abdomen se encuentra, más allá de la puntuación global del PCI.
Si es realista retirar toda la enfermedad visible, o prácticamente toda. Si no lo es, la cirugía pierde su intención curativa.
La afectación difusa del intestino delgado, su mesenterio o el pedículo hepático suele ser el límite técnico real del procedimiento.
La presencia de metástasis hepáticas, pulmonares o ganglionares no excluye automáticamente, pero cambia la estrategia y el orden de los tratamientos.
Características histológicas y moleculares del tumor de origen, que anticipan cómo se va a comportar la enfermedad a medio plazo.
Cómo ha respondido la enfermedad a la quimioterapia sistémica administrada antes. Una progresión durante el tratamiento es un dato pronóstico de peso.
Es una intervención larga y exigente. La reserva funcional, cardiorrespiratoria y nutricional del paciente condiciona la indicación.
La decisión final pondera el beneficio esperable frente al riesgo quirúrgico individual, y se toma siempre en comité multidisciplinar.
Antes de proponer una cirugía es necesario estimar con la mayor precisión posible la extensión real de la enfermedad. El estudio se construye por capas, añadiendo pruebas solo cuando aportan información que puede cambiar la decisión.
Prueba inicial estándar, con contraste y protocolo abdominal completo. Permite una primera estimación de la extensión y descartar enfermedad a distancia.
En casos seleccionados. Aporta mejor definición de los implantes peritoneales pequeños y de la afectación del intestino delgado.
Útil sobre todo para detectar enfermedad fuera del abdomen, aunque su sensibilidad para implantes peritoneales milimétricos es limitada.
Cuando persisten dudas relevantes sobre la extensión real. Permite ver directamente la cavidad, estimar el PCI y evitar una laparotomía innecesaria.
La HIPEC no sustituye a la quimioterapia intravenosa. Son tratamientos con radios de acción distintos: la HIPEC actúa de forma local dentro de la cavidad abdominal, mientras que el tratamiento sistémico alcanza todo el organismo, incluida la enfermedad que pudiera existir fuera del peritoneo.
En la mayoría de casos ambos se combinan dentro de una misma estrategia. La quimioterapia previa a la cirugía permite además observar cómo se comporta la enfermedad, lo que es en sí mismo un criterio de selección: un tumor que responde ofrece un escenario quirúrgico muy distinto al de un tumor que progresa pese al tratamiento.
El Instituto dispone de equipamiento especializado enmarcado en un entorno quirúrgico seguro y adaptado a procedimientos de alta complejidad.
Equipos de perfusión HIPEC de última generación garantizan un control preciso de temperatura y concentración del fármaco.
Instrumental quirúrgico específico para peritonectomías complejas.
Sistemas de imagen intraoperatoria y herramientas de planificación 3D mejoran la precisión quirúrgica.
Plataformas de seguimiento digital para el control evolutivo y postoperatorio del paciente.
Quenet-Torrent no es solo un lugar donde recibes atención médica, es un lugar donde te ayudamos a afrontar uno de los retos más difíciles de la vida con confianza y esperanza.
Nos especializamos en el tratamiento de cáncer avanzado y metastásico, utilizando técnicas complejas e innovadoras que otros equipos no ofrecen.
Formamos un equipo a tu alrededor con cirujanos, oncólogos, radiólogos, nutricionistas y psicólogos, todos trabajando juntos para tu curación.
Nos mantenemos al día en los últimos avances científicos, lo que nos permite aplicar tratamientos innovadores con mejores resultados.
Contamos con instalaciones equipadas con lo más avanzado en tecnología médica, lo que nos permite realizar procedimientos de alta precisión con menor impacto en el cuerpo.
Nos importa cada paciente como persona. Escuchamos, apoyamos y guiamos en cada paso del camino.
La carcinomatosis peritoneal puede originarse a partir de diferentes tipos de cáncer. Cada uno requiere un enfoque terapéutico específico.
Diseminación peritoneal originada en tumores de colon o recto. Tratamiento combinado con cirugía citorreductora.
Más informaciónAfectación peritoneal secundaria a cáncer de ovario. Alta respuesta a cirugía citorreductora con HIPEC.
Más informaciónIncluye el pseudomixoma peritoneal. Excelentes resultados con tratamiento especializado.
Más informaciónDiseminación peritoneal por cáncer gástrico. Requiere selección cuidadosa de candidatos.
Más informaciónTumor primario del peritoneo. Tratamiento especializado con potencial curativo en casos seleccionados.
Más informaciónDisponemos de las técnicas más avanzadas para el tratamiento de la carcinomatosis peritoneal.
Quimioterapia intraperitoneal hipertérmica. Técnica de referencia combinada con cirugía citorreductora.
Más informaciónQuimioterapia intraperitoneal presurizada en aerosol. Opción para casos no candidatos a cirugía radical.
Más informaciónAbordaje mínimamente invasivo para diagnóstico y tratamiento de carcinomatosis peritoneal.
Más informaciónNo existe una cifra única, y desconfíe de quien se la dé sin haber visto su caso. El pronóstico en la carcinomatosis peritoneal depende sobre todo de tres variables: el origen del tumor primario, la extensión de la enfermedad medida por el PCI y, por encima de todo, si se logra o no una citorreducción completa.
Ese último factor es el que más cambia el escenario. En pacientes bien seleccionados en los que se consigue retirar toda la enfermedad visible, los resultados publicados se sitúan muy por encima de los del tratamiento sistémico aislado, y en torno al 20% de los casos puede alcanzarse la curación. En el ensayo PRODIGE 7, con enfermedad peritoneal de origen colorrectal y citorreducción completa, la supervivencia mediana superó los 40 meses en ambos grupos del estudio.
El origen del tumor también marca diferencias importantes. El pseudomixoma peritoneal y el mesotelioma peritoneal presentan los mejores resultados a largo plazo; la carcinomatosis de origen ovárico y la colorrectal ocupan una posición intermedia; la de origen gástrico es la más exigente en cuanto a selección.
Trasladar estas cifras a un caso concreto requiere revisar las pruebas, la histología y la evolución previa. Es exactamente el objetivo de una segunda opinión en una unidad especializada.
La cirugía de citorreducción con HIPEC es un procedimiento de alta complejidad, y explicarlo con transparencia forma parte del tratamiento. La intervención dura habitualmente entre 6 y 12 horas en un solo acto quirúrgico.
Según la magnitud del procedimiento, las primeras horas pueden transcurrir en la unidad de cuidados intensivos. El ingreso hospitalario se sitúa de forma orientativa entre 7 y 14 días, aunque depende de la extensión de la cirugía y de la evolución individual. Tras el alta suelen ser necesarias varias semanas para recuperar fuerza, apetito y capacidad para las actividades cotidianas.
Como toda cirugía mayor abdominal, conlleva riesgos que deben conocerse: infección, sangrado, complicaciones respiratorias, trombosis, alteraciones de la función renal, retraso en la recuperación del tránsito intestinal, problemas de cicatrización en las uniones digestivas y efectos derivados de los fármacos empleados en la HIPEC. La experiencia acumulada del equipo y el volumen de casos son factores que se asocian de forma consistente a menores tasas de complicaciones graves, pero no las eliminan.
El seguimiento tras el alta incluye la revisión de la cicatrización, el análisis de los resultados anatomopatológicos definitivos y la decisión sobre el tratamiento sistémico posterior.
Que una citorreducción completa no sea viable no significa que no haya nada que hacer. Significa que el objetivo cambia: se pasa de una intención potencialmente curativa a un control de la enfermedad orientado a ganar tiempo y calidad de vida.
En ese escenario el tratamiento sistémico sigue siendo el eje, y en casos seleccionados puede plantearse la PIPAC, una administración de quimioterapia en aerosol presurizado por vía laparoscópica, mucho menos agresiva que la cirugía citorreductora y repetible en varias sesiones. Es especialmente útil en el control de la ascitis y de los síntomas asociados a la diseminación peritoneal.
Además, una valoración inicialmente desfavorable no siempre es definitiva. Si la enfermedad responde bien al tratamiento sistémico, un caso puede reevaluarse y llegar a convertirse en quirúrgico.
Cada médico en Quenet-Torrent Institute es un experto reconocido en su campo, comprometido con el bienestar de cada paciente.
Cirujano oncológico
Ver doctor"Como cirujano oncológico dedicado durante décadas al tratamiento de la carcinomatosis peritoneal, considero que nuestra misión principal es transformar el enfoque hacia esta fase de la enfermedad."
Cirujano oncológico
Ver doctor"La clave del éxito reside en tres pilares: selección meticulosa de candidatos, dominio de técnicas especializadas y equipo multidisciplinar experto."
Cirujano oncológico
Ver doctor"La carcinomatosis peritoneal no es una única enfermedad, sino un espectro de escenarios clínicos que requieren abordajes individualizados."
Cirujano oncológico
Ver doctor"Cada decisión intraoperatoria cuenta: máxima radicalidad oncológica con el mínimo impacto funcional."
Oncóloga médica
Ver doctora"La cirugía de carcinomatosis solo tiene sentido dentro de una estrategia global donde tratamientos sistémicos se coordinan con la intervención."
Respuestas a las dudas más comunes sobre diagnóstico, tratamiento y pronóstico.
No. Es una enfermedad avanzada, pero en pacientes seleccionados la cirugía de citorreducción, asociada o no a HIPEC, puede plantearse con intención potencialmente curativa. En torno al 20% de los pacientes bien seleccionados alcanza la curación, aunque siempre persiste un riesgo de recaída que obliga a mantener el seguimiento.
No. La citorreducción es la cirugía que retira todos los implantes tumorales visibles del peritoneo y de los órganos afectados. La HIPEC es una perfusión de quimioterapia caliente que se administra a continuación, dentro de la cavidad abdominal, dirigida a la enfermedad microscópica que la cirugía no puede ver. Son dos pasos distintos del mismo acto quirúrgico.
No, y esta es una de las ideas más extendidas y menos exactas. La indicación depende del origen del tumor, del protocolo disponible, de los tratamientos recibidos previamente y de la valoración del equipo. El ensayo PRODIGE 7 mostró que, en enfermedad de origen colorrectal y con oxaliplatino en pauta corta, añadir HIPEC no mejoró la supervivencia global. Lo determinante es lograr una citorreducción completa.
No. La HIPEC actúa localmente dentro del abdomen; la quimioterapia sistémica alcanza todo el organismo, incluida la enfermedad que pudiera existir fuera del peritoneo. Habitualmente se combinan dentro de una misma estrategia, no se excluyen.
No. La decisión se toma en comité multidisciplinar valorando la extensión y distribución de la enfermedad, la posibilidad real de retirarla por completo, la afectación del intestino delgado y su mesenterio, la biología del tumor, la respuesta a tratamientos previos y el estado general y nutricional del paciente.
Es la escala que cuantifica la extensión de la enfermedad. Divide el abdomen en 13 regiones y puntúa en cada una el tamaño de los implantes de 0 a 3, hasta un máximo de 39. Una puntuación baja se asocia a más probabilidad de citorreducción completa, pero no hay una cifra que indique o contraindique la cirugía de forma automática: la localización pesa tanto como el número.
Es una cirugía mayor abdominal y los riesgos deben conocerse: infección, sangrado, complicaciones respiratorias, trombosis, alteraciones renales, retraso en la recuperación del tránsito intestinal, problemas de cicatrización en las uniones digestivas y efectos derivados de los fármacos de la HIPEC. El volumen de casos y la experiencia del equipo se asocian a menores tasas de complicaciones graves.
Habitualmente entre 6 y 12 horas, en un solo acto quirúrgico bajo anestesia general, según la complejidad del caso y el número de peritonectomías y resecciones necesarias.
De forma orientativa, entre 7 y 14 días, con posible paso inicial por cuidados intensivos según la magnitud de la intervención. Tras el alta suelen ser necesarias varias semanas para recuperar fuerza, apetito y actividad habitual.
Sí, en pacientes seleccionados con recurrencia limitada y buen estado general. La reintervención se valora con los mismos criterios que la primera: posibilidad de citorreducción completa y balance entre riesgo y beneficio.
El pseudomixoma peritoneal y el mesotelioma peritoneal presentan los mejores resultados a largo plazo. La carcinomatosis de origen ovárico y la colorrectal ocupan una posición intermedia, y la de origen gástrico es la que exige una selección más estricta.
El objetivo pasa a ser el control de la enfermedad y de los síntomas. El tratamiento sistémico sigue siendo el eje y, en casos seleccionados, puede plantearse la PIPAC, una quimioterapia en aerosol presurizado administrada por laparoscopia, repetible en varias sesiones. Si la enfermedad responde bien, un caso inicialmente no quirúrgico puede reevaluarse.
Más de 500 procedimientos de citorreducción con HIPEC, un equipo internacional multidisciplinar y protocolos alineados con la evidencia más reciente, incluida la generada por el propio equipo. El Dr. François Quénet dirigió el ensayo PRODIGE 7, referencia internacional en el tratamiento de las metástasis peritoneales de origen colorrectal.
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Ver hospitalMaravilloso equipo quirúrgico, de lo mejor que hay. El Dr. Torrent (experto en carcinomatosis peritoneal) es un cirujano excepcional y mejor persona. Su coordinadora súper amable, rápida y eficiente. El trato humano es estupendo y los resultados también. Esto es de vital importancia para los pacientes con cáncer.
A mi padre en la Salud pública le daban un año de vida máximo. Solo le daban un tratamiento de quimio y ninguna esperanza, decían que era imposible, que no se podía hacer nada por él. Tenía varios tumores dentro del saco peritoneal con metástasis. Un año y medio después está limpio, totalmente curado. En el último PET (prueba de imagen) ha salido limpio. Estamos muy contentos. Gracias al Dr. Torrent y su equipo. GRACIAS.
Excelentes profesionales, en especial el Dr. Torrent, pendiente en todo momento de la paciente (mi esposa), operada de pseudomixoma peritoneal. Nos ayudaron con todas nuestras necesidades puesto que veníamos de fuera de Barcelona. Gracias Elisabeth. Estamos muy agradecidos al Quenet Torrent Institute, gracias por todo.
Soy una paciente de 63 años. Me detectan un cáncer de la glándula suprarrenal y me dicen que no hay nada que hacer. Busco una segunda opinión y me hablan del equipo Quenet Torrent, especialistas en operaciones complejas. El doctor Torrent, desde el primer momento, me dice que pueden operarme. Me intervienen y me extraen una gran masa tumoral. Estuve una semana en la UCI y un mes en planta. Cada día pasaba mañana y tarde, daba igual sábado que domingo. No hay que arrojar la toalla. Soy feliz por haber encontrado a estos profesionales que me han devuelto la vida. Gracias.
Muchísimas gracias por vuestra atención. El Doctor Torrent siempre atento, implicado y resolutivo. El personal en la recepción muy agradable y siempre dando la mejor opción. RECOMENDABLE 100%. GRACIAS.
El Dr. Torrent me ayudó a tomar la mejor decisión en un momento difícil. Pienso que es un gran profesional y una persona que es capaz de acompañar y ponerse en el lugar del otro. Gracias por todo.
Tengo carcinomatosis peritoneal. Enviando mi diagnóstico a todos los centros, prácticamente todos coincidían en una quimio paliativa con poco tiempo de supervivencia ya que tenía un tipo de células muy agresivas. Hasta que llegamos al Dr. Quenet, Dr. Torrent y su equipo. Solo puedo confirmar lo que su currículo anuncia: están muy lejos del resto. Me salvaron la vida, ya que en la operación no se daban las células dañinas que todos diagnosticaban y por las que no me operaban. Esta intervención se ha convertido en la mejor inversión de mi vida.
La decisión más acertada de mi vida fue encontrar a este buenísimo equipo de cirujanos que le salvaron la vida a mi marido. En una prestigiosa clínica internacional de Madrid lo desahuciaban con una carcinomatosis peritoneal avanzada a causa de un cáncer apendicular y gracias a ellos, que son los mejores profesionales en este campo, lo intervinieron y con mucho éxito. Un postoperatorio perfecto, sin ninguna complicación, porque en todo momento estuvieron pendientes de su evolución. Tienen una gran cualidad: desde el principio fueron muy sinceros y cercanos. Solo puedo estar muy agradecida, fuimos a ganar tiempo y gracias a ellos mi marido recuperó su vida.
El Dr. Torrent es un brillante cirujano y un médico muy cercano y cordial, que en su trato deja entrever todas esas cualidades que hacen de él una gran persona y profesional: perseverancia, curiosidad innata y ganas de aprender, humildad, sinceridad y empatía. Pasar por una operación es sin duda una experiencia intensa, a nivel físico y emocional, en la que surgen ansiedades y uno se siente muy vulnerable. Siendo todo eso normal, puedo afirmar que como ex paciente suya su cuidado y profesionalidad durante todo el proceso fueron absolutamente excepcionales. Me sentí muy acompañada por él, con la confianza de saber que estaba en las mejores manos. Siempre le estaré agradecida. Moltes gràcies Dr. Torrent!
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