Los síntomas más frecuentes del cáncer de recto son la sangre en las heces, un cambio en el ritmo intestinal que no se va, la sensación de no haber vaciado del todo al ir al baño (tenesmo), las heces más estrechas de lo habitual y la mucosidad. En las fases iniciales puede no dar ninguna molestia, y muchos de estos síntomas también aparecen en problemas benignos como las hemorroides. Por eso, cuando un síntoma persiste o se repite, hay que estudiarlo.
¿Por qué el cáncer de recto da síntomas distintos al de colon?
El recto es el último tramo del intestino grueso, justo antes del ano. Un tumor en esa zona está muy cerca de la salida, así que la sangre suele verse a simple vista y los cambios al evacuar se notan antes. En el colon derecho, en cambio, el sangrado suele ser oculto y a veces lo primero que aparece es una anemia sin otra explicación.
Eso no quiere decir que el cáncer de recto avise siempre. En sus primeras fases a menudo no produce síntomas, y por eso una parte de los casos se detecta en pruebas de cribado, antes de que el paciente note nada.
¿Cuáles son los síntomas del cáncer de recto?
Los más habituales son la sangre en las heces, un cambio en el ritmo intestinal que no se va y la sensación de no haber vaciado del todo. Ninguno es exclusivo del cáncer, pero cuando persisten hay que estudiarlos.
- Sangre en las heces. Puede ser roja y brillante, mezclada con las heces o más oscura. También puede no verse y detectarse solo en un análisis de sangre oculta en heces. Qué indica cada color lo explicamos en sangre en las heces.
- Cambio en el ritmo intestinal. Diarrea o estreñimiento en una persona que antes iba con normalidad, o periodos de una cosa y de otra que se alternan.
- Tenesmo. Ganas frecuentes de ir al baño aunque apenas se evacúe, con la sensación de que queda algo dentro.
- Heces más estrechas de lo habitual, como si salieran "en cinta" o en forma de lápiz, de forma mantenida.
- Mucosidad en las heces.
- Molestias o dolor en la zona del recto o del ano, sobre todo al hacer de vientre. Suele ser un síntoma más tardío que el sangrado.
Cuando la enfermedad avanza pueden sumarse cansancio por anemia (pérdida de sangre lenta durante semanas o meses), pérdida de peso sin causa aparente y falta de apetito.
¿Cuándo hay que ir a urgencias?
Si hay dolor abdominal intenso y no puedes expulsar heces ni gases, o si sangras en abundancia. En fases avanzadas el tumor puede llegar a cerrar el paso de las heces, y se nota así:
- Dolor abdominal intenso, en forma de cólico.
- Abdomen hinchado y distendido.
- Dificultad o imposibilidad para expulsar heces y gases.
Es una obstrucción intestinal y requiere valoración urgente. Según el caso puede hacer falta una cirugía urgente o, en situaciones seleccionadas, colocar una prótesis (stent) que desobstruya el intestino y permita operar después en mejores condiciones. Un sangrado abundante también es motivo para acudir a urgencias.
¿Son hemorroides o puede ser cáncer?
Es la duda más habitual, y no se resuelve mirando la sangre. Las hemorroides y la fisura anal son mucho más frecuentes que el cáncer y también sangran en rojo vivo. Pero las dos cosas pueden darse a la vez, y si se achaca el sangrado a unas hemorroides sin explorar, un cáncer puede pasar meses sin diagnosticarse.
Algunas señales hacen pensar más en algo que hay que estudiar a fondo:
- La sangre va mezclada con las heces, no solo en el papel o en la superficie.
- El sangrado se acompaña de un cambio mantenido en el ritmo intestinal, de tenesmo o de heces más estrechas.
- Hay cansancio, anemia o pérdida de peso.
- Hay familiares directos con cáncer colorrectal o pólipos.
- Las hemorroides ya se han tratado y el sangrado sigue.
Ninguna de estas señales confirma ni descarta nada por sí sola. Lo que aclara la duda es la exploración por un especialista y, si hace falta, una colonoscopia.
¿Se da el cáncer de recto en personas jóvenes?
Sí, y cada vez más. Cada vez se diagnostican más cánceres colorrectales en menores de 50 años, y en esa edad el recto es una localización frecuente. Como las personas jóvenes no entran en los programas de cribado y sus síntomas se suelen achacar a hemorroides o a un problema digestivo leve, el diagnóstico tiende a llegar más tarde. Tener menos de 50 años no es un motivo para dejar de estudiar un sangrado que se repite.
¿Cuándo hay que consultar con un especialista?
Conviene pedir una valoración si alguno de estos síntomas dura más de dos o tres semanas, se repite o no tiene una causa clara. La mayoría de las veces se deben a problemas benignos, pero hay que estudiarlos para descartar un cáncer. Si tienes antecedentes familiares de cáncer colorrectal, consulta aunque los síntomas sean leves.
¿Cómo se confirma el diagnóstico?
Con una colonoscopia y una biopsia del tumor, y después con una resonancia de la pelvis que muestra hasta dónde ha llegado. El estudio completo suele hacerse en estos pasos:
- Exploración y tacto rectal en la consulta. Permite palpar lesiones de la parte baja del recto y orientar la causa del sangrado.
- Colonoscopia completa con toma de biopsias. Confirma el diagnóstico, y en el cáncer de recto pedimos siempre que sea completa para descartar otras lesiones en el resto del colon. Si no se puede completar, se recurre a un colo-TAC (colonoscopia virtual).
- Resonancia magnética de la pelvis. En el recto es la prueba clave para saber cuánto ha crecido el tumor, a qué distancia está del ano y si afecta a los ganglios cercanos. De ella depende en buena parte el plan de tratamiento.
- TAC de tórax y abdomen para ver si hay extensión al hígado o a los pulmones.
- Análisis de sangre con marcadores tumorales como el CEA, útiles después para el seguimiento.
¿Qué pasa después del diagnóstico?
Se planifica el tratamiento, que en muchos casos combina varias fases. En el Hospital Memorial Publio Cordón cada caso lo valora un equipo de cirujanos, oncólogos, radiólogos y digestivos antes de decidir nada. Lo habitual es radioterapia y quimioterapia antes de operar para reducir el tumor, y después una cirugía adaptada a su localización. Siempre que es posible se busca conservar el esfínter y evitar un estoma definitivo. La cirugía robótica aporta precisión en la pelvis, una zona estrecha rodeada de nervios importantes para la función urinaria y sexual.
En casos seleccionados en los que el tumor desaparece por completo tras la quimioterapia y la radioterapia, se puede plantear evitar la cirugía con un seguimiento muy estrecho. Lo explicamos en watch and wait en cáncer de recto.
Cuanto antes se detecta la enfermedad, mayores son las posibilidades de curación y más opciones hay de conservar el recto. Si ya tienes un diagnóstico y quieres contrastar el plan propuesto, puedes pedir una segunda opinión.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el primer síntoma del cáncer de recto?
El más frecuente es la sangre en las heces, a menudo roja y visible. Pero en las fases iniciales puede no haber ningún síntoma, y por eso parte de los casos se detecta en pruebas de cribado.
¿El cáncer de recto duele?
Al principio muchas veces no duele. Cuando hay dolor, se nota en la zona del recto o del ano, sobre todo al hacer de vientre, o como sensación de no haber vaciado del todo. Suele aparecer más tarde que el sangrado.
¿Cómo saber si el sangrado es por hemorroides o por cáncer?
Por el aspecto de la sangre no se puede saber con seguridad. Las hemorroides son mucho más frecuentes, pero ambas cosas pueden darse a la vez. Si el sangrado se repite, va mezclado con las heces o se acompaña de cambios en el ritmo intestinal, hay que explorarlo y, si el especialista lo indica, hacer una colonoscopia.
¿Qué aspecto tienen las heces en el cáncer de recto?
Pueden llevar sangre o mucosidad y ser más estrechas de lo habitual de forma mantenida. También puede haber diarrea o estreñimiento nuevos. Ningún aspecto concreto confirma el cáncer: lo que importa es que el cambio persista.
¿Puede tener cáncer de recto una persona joven?
Sí. Es más frecuente a partir de los 50 años, pero cada vez se diagnostica más en personas jóvenes. La edad no es motivo para dejar sin estudiar un sangrado que se repite.
¿Cuánto tiempo tengo que esperar antes de consultar?
Si un síntoma dura más de dos o tres semanas, se repite o no tiene una causa clara, conviene consultar. Ante dolor abdominal intenso con imposibilidad de expulsar heces y gases, o un sangrado abundante, hay que acudir a urgencias.
Referencias
- Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. Tratamiento del cáncer de recto (PDQ®), versión para pacientes.
- National Institute for Health and Care Excellence. Suspected cancer: recognition and referral (NG12).
Esta información es divulgativa y no sustituye la valoración de tu médico.