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¿Se puede vivir sin peritoneo? Qué se extirpa en una cirugía citorreductora

27/10/2026 · Dr. Juan José Torrent

Mujer sosteniendo una figura de papel de un estómago delante del abdomen
Dr. Juan José Torrent

Artículo escrito por

Dr. Juan José Torrent

Cirujano oncológico

Quenet Torrent Institute

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Cuando a un paciente o una paciente con carcinomatosis peritoneal (por cáncer de ovario, colon, apéndice, estómago u otros) le explican que la cirugía incluirá una "peritonectomía", la pregunta aparece casi siempre: si me quitan el peritoneo, ¿puedo vivir sin él? La respuesta corta es sí, y entender por qué ayuda a afrontar la operación con menos miedo.

Respuesta rápida: sí, se puede vivir sin la parte del peritoneo que se extirpa. En una cirugía citorreductora no se retira "todo el peritoneo", sino las zonas afectadas por implantes tumorales, principalmente el peritoneo parietal (el que recubre la pared del abdomen y la pelvis) y el epiplón. El peritoneo que recubre los órganos se conserva en su mayor parte, y las superficies operadas se recubren de nuevo en unos cinco a siete días, independientemente del tamaño de la zona tratada. El objetivo de la cirugía es no dejar enfermedad visible, porque ese es el factor que más influye en el pronóstico.

Qué es el peritoneo y para qué sirve

El peritoneo es una membrana muy fina que tapiza el interior del abdomen. Tiene dos hojas: la parietal, que cubre la pared abdominal, el diafragma y la pelvis, y la visceral, que envuelve órganos como el intestino delgado, el colon, el hígado o el estómago.

Su función principal es que los órganos puedan deslizarse entre sí sin rozarse. Para ello produce una pequeña cantidad de líquido lubricante. También participa en la defensa frente a infecciones y en el intercambio de líquidos. Es importante, pero no es un órgano vital en el sentido del corazón o el hígado: el cuerpo puede prescindir de amplias zonas de peritoneo parietal y seguir funcionando con normalidad.

Por qué hay que extirparlo en la carcinomatosis de origen ovárico

El cáncer de ovario tiende a diseminarse por la superficie del peritoneo en forma de pequeños implantes, a veces de milímetros. Esta situación se conoce como carcinomatosis peritoneal de origen ovárico. La quimioterapia intravenosa llega con dificultad a estos implantes porque la superficie peritoneal está poco vascularizada, por lo que la cirugía es la herramienta principal para eliminarlos.

Las pruebas de imagen, además, tienden a infravalorar la extensión real. En una serie de 73 cirugías por carcinomatosis de origen ovárico, el índice de carcinomatosis medido por TAC tuvo una mediana de 5, frente a 11,5 en la exploración quirúrgica de las mismas pacientes. Por eso la decisión final sobre qué se extirpa se toma durante la operación, explorando toda la cavidad abdominal.

Qué es una cirugía citorreductora y qué es una peritonectomía

La cirugía citorreductora es la intervención cuyo objetivo es extirpar todo el tumor visible dentro del abdomen. Los cirujanos hablan de citorreducción completa (CC0) cuando no queda ningún resto tumoral visible al terminar.

La peritonectomía es una de las técnicas que forman parte de esa cirugía: consiste en despegar y retirar las zonas de peritoneo que tienen implantes. No es una operación aparte, sino un procedimiento más dentro de la citorreducción.

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Qué se extirpa

Depende de dónde esté la enfermedad en cada paciente. En la carcinomatosis de origen ovárico, lo habitual es que la cirugía de citorreducción incluya, según los hallazgos:

  • Útero, trompas y ovarios, que es donde se origina el tumor.
  • Epiplón mayor, una lámina de grasa que cuelga del estómago y que con frecuencia acumula implantes.
  • Peritoneo pélvico, la zona que más a menudo está afectada.
  • Peritoneo de otras regiones si tiene implantes: la pared abdominal anterior, los flancos o la superficie del diafragma.
  • Ganglios linfáticos, cuando están indicados.
  • Segmentos de intestino (a menudo una porción de recto y sigma) si el tumor los infiltra.
  • En algunos casos, vesícula biliar o bazo, cuando tienen enfermedad en su superficie.

Qué no se extirpa

Aquí está la clave para entender por qué se puede vivir después de la operación:

  • No se retira el peritoneo sano. La peritonectomía es selectiva: solo se extirpan las regiones afectadas.
  • El peritoneo visceral se conserva en su mayor parte. No es posible "pelar" el intestino entero; cuando hay implantes sobre un órgano, se eliminan de forma localizada o se reseca ese segmento concreto.
  • Los órganos vitales se preservan. El objetivo es quitar todo el tumor visible manteniendo la función digestiva y la calidad de vida.

¿Y la HIPEC?

En algunas pacientes, al terminar la citorreducción se aplica quimioterapia caliente directamente en el abdomen (HIPEC). En un ensayo publicado en The New England Journal of Medicine, añadir HIPEC a la cirugía de intervalo en cáncer de ovario estadio III se asoció a una supervivencia global mediana de 45,7 meses frente a 33,9 con cirugía sola, sin aumentar los efectos adversos graves.

La HIPEC ya está incluida en las guías de tratamiento del cáncer de ovario. Las guías europeas publicadas en octubre de 2023, en cambio, indican que todavía no debe considerarse un tratamiento estándar, por lo que su indicación se valora caso por caso. Como explica también la publicación del ensayo, debe aplicarla un equipo con experiencia.

Cómo es la vida después de la cirugía

Los primeros días. Es una cirugía larga y compleja. Tras la operación suele haber un periodo de vigilancia estrecha y un ingreso que habitualmente se prolonga entre una y dos semanas. El intestino tarda unos días en recuperar su ritmo, y la alimentación se reintroduce de forma progresiva.

Las primeras semanas. El cansancio es lo más frecuente. La actividad se retoma poco a poco, y en la mayoría de los casos la quimioterapia complementaria se reanuda cuando la paciente se ha recuperado de la cirugía.

A largo plazo. Sin la parte del peritoneo extirpada, la vida diaria es normal: se come, se hace ejercicio y se retoma la actividad habitual. Hay algunos aspectos a tener en cuenta:

  • Adherencias: como en cualquier cirugía abdominal, pueden formarse cicatrices internas entre asas intestinales. Normalmente no dan síntomas.
  • Menopausia quirúrgica: si la paciente no era menopáusica, la extirpación de los ovarios la provoca. Su equipo puede orientarla sobre cómo manejar los síntomas.
  • Estoma temporal: si se ha resecado un segmento de intestino, a veces se hace una ostomía de protección que se cierra más adelante.
  • Vacunas: si se ha extirpado el bazo, es necesario un calendario de vacunación específico.

¿Quién es candidata a esta cirugía?

La indicación depende de la extensión de la enfermedad, de si es posible conseguir una citorreducción completa, así como del estado general de la paciente y de la respuesta a la quimioterapia previa. Como la imagen puede quedarse corta, la valoración en un centro especializado en carcinomatosis peritoneal es determinante: lo que en un primer estudio parece inoperable puede no serlo tras una evaluación experta.

Preguntas frecuentes

¿Me quitan todo el peritoneo?

No. Solo se extirpan las zonas con implantes tumorales. El peritoneo que recubre los órganos se conserva en su mayor parte.

¿El peritoneo vuelve a crecer?

Las superficies operadas se recubren de nuevo de células mesoteliales en pocos días. No se regenera la anatomía original tal cual, pero la superficie queda cicatrizada y funcional.

¿Podré comer con normalidad?

Sí. Tras la recuperación, la mayoría de las pacientes siguen una alimentación normal. Si ha habido resección intestinal, el equipo dará pautas específicas para las primeras semanas.

¿Es lo mismo peritonectomía que cirugía citorreductora?

No exactamente. La cirugía citorreductora es la intervención completa; la peritonectomía es uno de los procedimientos que se emplean dentro de ella.

¿Qué pasa si no se puede extirpar todo el tumor?

Cuando no es posible una citorreducción completa, existen otras estrategias, como quimioterapia previa para reducir la enfermedad y operar después, o tratamientos intraperitoneales específicos en casos seleccionados.

Si tienes un diagnóstico de cáncer de ovario con metástasis peritoneal y quieres saber si eres candidata a cirugía citorreductora, una valoración por un equipo especializado en carcinomatosis peritoneal es el primer paso.

Referencias

  • van Driel WJ, Koole SN, Sikorska K, et al. Hyperthermic intraperitoneal chemotherapy in ovarian cancer. N Engl J Med. 2018;378:230-240. doi.org/10.1056/NEJMoa1708618
  • Manzanedo Romero I, et al. Carcinomatosis peritoneal de origen ovárico. Validación de las pruebas diagnósticas. Cir Esp. 2017;95(Espec Congr):124. Ver en Elsevier
  • Mutsaers SE, et al. The origin of regenerating mesothelium: a historical perspective. Int J Artif Organs. 2007;30(6):484-494. doi.org/10.1177/039139880703000606

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la consulta médica. Cada caso debe valorarlo un equipo especializado.

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