¿Cómo cuidar la piel cuando tienes cáncer?

La piel es el órgano más grande del cuerpo y entre sus principales funciones está la protección. Ésta protege al organismo de factores externos como bacterias, sustancias químicas y temperatura.1 Por esta razón es importante tener un buen cuidado de la piel, especialmente si tienes cáncer.

El tratamiento contra el cáncer puede afectar la piel, el cabello y las uñas de las personas. Con frecuencia, los problemas de la piel causados por el tratamiento del cáncer no son graves, pero pueden ser incómodos y notorios.

En este artículo te explicamos los cambios en la piel y uñas que pueden causar algunos tratamientos contra el cáncer.

¿Cómo pueden afectar a la piel los tratamientos contra el cáncer?

  • A veces, la radioterapia causa sequedad, descamación, picazón, enrojecimiento u oscurecimiento en la piel del sitio que recibe radiación. La piel tal vez parece estar quemada por el sol o hinchada. También es posible que tengas llagas que se vuelven dolorosas, húmedas e infecciosas. Esto se llama reacción húmeda.
  • Algunos tipos de quimioterapia causan sequedad, picazón, enrojecimiento u oscurecimiento o descamación de la piel. Es posible que tengas una erupción leve o que la piel se queme al sol con facilidad; esto se llama fotosensibilidad. Algunas personas tienen también cambios en la pigmentación de la piel.
  • En ocasiones, los trasplantes de células madre producen la enfermedad de injerto contra huésped (EICH), que causa problemas de la piel como erupción, ampollas o engrosamiento.
  • Algunos tipos de inmunoterapia causan erupciones graves que a veces son extensas. Quizás tengas la piel seca o ampollas.
  • Algunos tipos de terapia dirigida también pueden producir piel reseca, erupción y problemas en las uñas.

 

¿Cómo cuidar la piel durante el tratamiento contra el cáncer?

Por el carácter temporal de los tratamientos y por la «memoria » que tiene la piel, no todo es recuperable, y es mejor prevenir. Es importante dedicar un tiempo a cuidar tu piel y prevenir los efectos de los tratamientos.

  • Hidratación. Es una de las claves para una piel sana. Una piel normal contiene un 70% de agua, de la cual el 13% está en la capa córnea, y es lo que proporciona a la piel su extensibilidad, flexibilidad y permeabilidad, es muy importante beber al menos 2 litros de agua al día. Debes empezar a utilizar cremas hidratantes sencillas y diseñadas para pieles sensibles
  • Protección solar. Tras los tratamientos la piel es más sensible a los rayos de sol, por lo que habrá que tener en cuenta también la fotoprotección. El Dr. Guerra recomienda utilizar preferiblemente fotoprotectores físicos, que son menos alergénicos.
  • Cuidado de las uñas. Las uñas van a ser también objeto de daño puesto que la cutícula de la uña se está reproduciendo constantemente y también es sensible a estos quimioterápicos. Hay que tener las uñas cuidadas, no cortarlas demasiado.
  • Cejas, párpados y pestañas. También se caen. Utilizar contornos de ojos suaves e hidratantes puede ayudar.
  • Pigmentaciones. Con muchas quimioterapias pueden salir manchas en la piel, sobre todo en los pliegues: axilas, ingles, y también en la cara, en las zonas laterales del cuello. Hay que utilizar protección solar para que no se incremente, tener paciencia y no usar despigmentantes convencionales, como se usan en otras situaciones, porque son irritantes.

Cualquier mejoría que pueda parecer trivial, en el aspecto estético no lo es, pues es la diferencia de sentirse cómodo o no, animado o no, positivo ante la enfermedad o negativo.

Si necesitas más información no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo de profesionales. 

 

Referencias:

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