Cáncer de ovario: síntomas, diagnóstico y tratamiento

Cáncer de ovario: síntomas, diagnóstico y tratamiento

¿Qué es el cáncer de ovario?

Este tipo de cáncer es el tumor más agresivo del sistema reproductor femenino y la sexta causa de fallecimiento por cáncer en la mujer.  El cáncer de ovario se produce cuando las células que recubren los ovarios, las trompas de Falopio o el peritoneo cercano a los ovarios crecen de forma descontrolada. La agresividad de este tipo de cáncer viene dada por el hecho de que no disponemos de pruebas para diagnosticarlo precozmente.

 

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de ovario?

Uno de los principales problemas de este tipo de cáncer es la falta de síntomas claros que hagan que la paciente concierte una visita rápida al especialista. En especial en mujeres en etapa menopáusica, los síntomas de este cáncer se pueden confundir con los síntomas propios de la menopausia, por lo que, en muchas ocasiones, el diagnóstico se da cuando el cáncer ya está en un estadio avanzado.

Pese a esto, sí que hay una serie de signos a los que es importante estar atento. A continuación, te listamos cuáles son:

  • Síntomas más frecuentes: hinchazón abdominal, dolor pélvico y abdominal de forma frecuente, sensación de sentirse llena e hinchada, pérdida del apetito.
  • Síntomas ocasionales: necesidad de orinar con frecuencia, estreñimiento o diarrea, dolor de espalda, cansancio, pérdida o aumento de peso repentino, náuseas y vómitos, sangrado y alteraciones del ciclo.

Dada la falta de especificidad de los síntomas, se recomienda consultar a un médico especialista en caso de padecer uno o algunos de estos signos, durante un período prolongado, para realizar una exploración y detectar posibles problemas.

 

Principales factores de riesgo del cáncer de ovario

Los principales factores de riesgo, serían:

  • Antecedentes familiares: por lo que es importante conocer el historial médico de sus familiares directos.
  • Genética: entre el 10 y el 15% de los casos se dan debido a una mutación genética en los genes BRCA1 o BRCA2.
  • Tener otras afecciones hereditarias, como cáncer colorrectal sin poliposis hereditario (CCSPH; también se denomina síndrome de Lynch).
  • Edad: el riesgo de desarrollar cáncer de ovario aumenta a partir de los 50 años. Aproximadamente el 50% de las mujeres diagnosticadas, tienen una edad superior a los 63 años.
  • Peso: las mujeres con obesidad son más propensas a desarrollar este tipo de cáncer.
  • Endometriosis: existe una vinculación entre esta enfermedad y el aumento del riesgo de padecer un cáncer de ovario.
  • Origen étnico: se ha observado que las mujeres de procedencia judía askenazi tienen más probabilidades de desarrollar un cáncer.
  • Antecedentes reproductivos: las mujeres que nunca han tenido hijos o que son estériles sin motivo aparente, tienen un riesgo más elevado.

 

¿Qué pruebas se necesitan para diagnosticar un cáncer de ovario?

Además de la exploración pélvica y la citología que se realizan durante las revisiones ginecológicas periódicas, para llegar al diagnóstico se prescriben pruebas complementarias:

  • La analítica de sangre: ante una sospecha de patología ovárica, se debería solicitar los marcadores de sangre como el CA 125.
  • Ecografía transvaginal: es una técnica de ultrasonidos que permite diagnosticar patologías de origen ginecológico, y permite ver tumoraciones en los ovarios.
  • TAC y/o RMN abdominal y pélvica: permite valorar si el cáncer se ha extendido a otros órganos o si se ha diseminado en el interior de la cavidad abdominal. En algunos casos también permite realizar una biopsia dirigida para determinar el tipo de tumor.
  • Laparoscopia: consiste en una intervención quirúrgica poco agresiva, bajo anestesia general en la que se introduce una cámara en el interior del abdomen. Esta prueba permite valorar la extensión de la enfermedad y la toma de biopsias.
  • PET/TAC para valorar si la enfermedad se ha extendido fuera de la cavidad abdominal.

 

¿Existen diferentes tipos de cáncer de ovario?

Sí, existen diferentes tipologías de tumores de ovario, dependiendo del lugar de origen de las células tumorales:

  • Tumores ováricos epiteliales: son los que se originan en la superficie externa de los ovarios. Estos pueden ser benignos, de escasa malignidad o malignos.
  • Los tumores de células germinales se originan de las células que producen los óvulos.
  • Los tumores del estroma se originan de las células del tejido estructural que producen las hormonas femeninas estrógeno y progesterona.

Los tumores epiteliales malignos son los más frecuentes y representan el 85-90% de todos los cánceres de ovario. Entre ellos el más común es el seroso. Los otros tipos principales son el mucinoso, endometrioide y de células claras.

 

¿Cuáles son los principales tratamientos para el cáncer de ovario?

Ante el diagnóstico, lo más importante es dirigirse a un ginecólogo especialista en cáncer de ovario. El pronóstico de la paciente con cáncer de ovario va a depender en gran medida del tratamiento aplicado.

Aquí te listamos los principales tratamientos para el cáncer de ovario:

  • Cirugía: es el tratamiento más importante para este tipo de cáncer. Lo principal de la cirugía es extirpar todo el tumor que sea macroscópicamente visible. La cirugía consiste en la extirpación de los ovarios y las trompas de Falopio (salpingo-ooferectomía), del útero (histerectomía), y del epiplón, además los ganglios linfáticos aórticos y pélvicos (linfadenectomía). Además, se deben extirpar todos los implantes visibles que haya en el resto del abdomen. Esta cirugía se llama cirugía de citoreducción o citorreductora y en algunos casos implica la extirpación de otros órganos como el intestino grueso, intestino delgado o bazo.
  • Cirugía citorreductora y aplicación de quimioterapia hipertérmica intraperitoneal (HIPEC): en este caso, al acabar la cirugía citorreductora, se aplica quimioterapia directamente en el abdomen. Ya se ha demostrado que este tratamiento aumenta la supervivencia en determinados casos. Si quieres conocer más sobre este tratamiento, haz click aquí.
  • Quimioterapia: es un tratamiento contra el cáncer en el que se usan medicamentos para destruir las células cancerosas y/o interrumpir la formación de nuevas células malignas. En el cáncer de ovario la quimioterapia se puede administrar por vía endovenosa o por vía intraperitoneal, dependiendo de cada caso, pero siempre complementando la cirugía (antes, durante o después de la misma). Hoy en día, han aparecido nuevos fármacos (inhibidores del PARP) que aplicados después de una cirugía citorreductora se aumenta el periodo libre de enfermedad y se tolera mucho mejor que la quimioterapia convencional.

 

La importancia de ponerse en manos de cirujanos expertos

La cirugía representa más del 70% del éxito del tratamiento, por lo que es clave ponerse en manos de cirujanos expertos y de equipos multidisciplinares.El único factor pronóstico demostrado que se puede modificar es la calidad de la cirugía(es decir , la paciente vivirá más tiempo si está bien operada de entrada), de ahí la importancia de remitir a la paciente a un ginecólogo experto en cáncer de ovario. Si necesitas consejo profesional, puedes contactar con la unidad de cirugía de cánceres ginecológicos de Quénet Torrent Institute, donde un comité de expertos analizará el caso.

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